La Vihuela de Arco y su proyección hacia la Italia del Quattrocento*.

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Aportaciones ibéricas previas a la configuración de las familias del violín y de la viola da gamba.

Javier Martínez González**

*Este artículo traduce el original publicado en la Revista Strad

**Presidente de la Asociación Española de Luthiers y Arqueteros Profesionales, director de la Escuela de Violería de Zaragoza. Doctor en Historia del Arte: MARTÍNEZ GONZÁLEZ, J.,“El arte de los violeros españoles, 1350-1650. Tesis doctoral dirigida por Alegre Carvajal, J.(UNED) y Sarfson Gleizer, S.(Universidad de Zaragoza), 2016

SELENIO, Archivo Iconográfico de la Escuela de Violería (en adelante AIEV).
En la península ibérica se prodigan las alusiones a la existencia de un instrumento de arco, llamado “viola” desde tiempos remotos y, más tarde, por evolución emántica, “vihuela”, con sus sinónimos bigüela, vigüela, bihuela, términos que aparecen en cientos de páginas de libros o documentos archivísticos. Las cantigas de Alfonso X El Sabio, vidrieras góticas, esculturas y miniaturas muestran un amplio repertorio de estos instrumentos.
Uno de los primeros textos en los que aparecen es en el Libro de Alexandre y, a lo largo del siglo XIII conocemos vihuelas en manos de reyes, princesas, juglares, juglaresas, en diferentes poemas del mester de clerecía. En el Libro de Apolonio, encontramos varios de estos instrumentos, llamados unas veces como “violas” y otras como “vihuelas”. También, en los Milagros de Nuestra Señora o en el Libro de Buen Amor. Es precisamente en éste último donde se despejan las dudas sobre su origen:

Arábigo non quiere la biuela de arco,
Sinfonía, guitarra no son de aqueste marco,
Citola, odrecillo, no aman caguil hallaco,
Mas aman la taberna e sotar con bellaco.

Estos versos son una prueba más que se suma a las evidencias iconográficas que contradicen una especulación demasiado extendida sobre un posible origen arábigo de este tipo de instrumentos de arco comunes a varios territorios europeos.
La primitiva forma elíptica dio paso a un instrumento de hombro con ligero estrechamiento central con numerosos ejemplos iconográficos. La necesidad de evitar el roce del arco con la tapa, hizo que estos instrumentos fueran estrechándose cada vez más.
En la primera mitad del siglo XIV, aparecen en la iconografía aragonesa imágenes que acreditan por primera vez una innovación: la apertura de “C” laterales en instrumentos de arco tañidos sobre el hombro.
Woodfield atribuyó un origen aragonés a la morfología de las vihuelas verticales
y a la forma de tañerlas3. En un segundo estadio evolutivo, puso nombre a las vihuelas de puente pegado en la tapa, llamándolas “vihuela valenciana”, convirtiéndolas en precedente de las de puente suelto, primero plano y luego curvo. El tercer estadio correspondería a los cambios que según él se produjeron en Italia con la adición del puente suelto curvo. Respetando al máximo la calidad de su investigación, y el resto de sus aportaciones, hemos de rebatir dos de estas afirmaciones.

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